martes, 6 de julio de 2010
lunes, 28 de junio de 2010
sábado, 8 de mayo de 2010
jueves, 29 de abril de 2010

Vivimos viendo sin ver. ¿Por qué nos cuesta tanto ver de verdad? Ver lo que es tan evidente. Somos curiosos, queremos ver, ver todo ¿Pero estamos preparados para ver de verdad lo que hay para ver?
Todo lo que tenemos que ver está ahí, siempre está ahí a la vista, lo importante nunca está oculto, solo se trata de querer verlo.
Cuando queremos podemos ver con los ojos, con la nuca, con el alma, ver hasta lo invisible.
Ver, verte, verme ¿podes verme, puedo verte? Estoy acá, estás ahí, si queres podes verme, solo tenes que querer. Estás vivo y solo debes despertar ¿Podes? ¿Queres?
¿Por qué nos gusta tanto la fiesta? ¿Por qué siempre nos aferramos a cualquier excusa para festejar? Aún sin motivos, fiesta. ¿Por qué será que siempre con cualquier excusa terminamos todos juntos y de fiesta? Nosotros vemos la muerte que nos rodea, pero elegimos mirar la vida, la vida que está ahí, abriéndose paso en medio de la desolación. Nosotros no miramos el espanto, miramos siempre la belleza, la belleza que está ahí siempre para ser admirada. Tenemos un fuego, una llama que nunca se apaga. Aún en las situaciones más extremas nosotros gritamos “fiesta”. En la vida hay momentos felices y de los otros. En esos momentos feos nosotros lloramos y sufrimos como cualquiera, pero también reímos, bailamos y cantamos, porque la fiesta nos da fuerzas, nos da vida, nos vuelve creativos y poderosos. Por eso hay fiesta.

¿Para que resistir? Resistir para encontrarse con uno mismo o simplemente para sobrevivir. Resistir es lo único que nos queda, cuando ya nada nos queda.
Solamente con un amor profundo el dócil presente irradiará luz, enceguecerá el mail y cesará su karma, tengan fé. Resiste. Resiste con el corazón, con el alma, con tus ojos, con tus manos, con todo tu cuerpo, resiste con los pies en la tierra y los ojos en el cielo, resiste, resiste.










